ABAJO EL TELÓN: El arte como sífilis

(Cradle will rock, 1999, Tim Robbins)

Tim Robbins plantea unas preguntas básicas: ¿cuál es la relación entre arte y dinero? ¿Y entre arte y política? Y según sea esta relación, ¿es más o menos arte, más auténtico o un arte puta? Una comedia arrolladoramente pasional pero con una sólida base intelectual, que parte de la elección de unos hechos reales que le dejan medio trabajo hecho. Por un lado, un programa gubernamental en los Estados Unidos de la Depresión de mediados de los 30 que consiste en emplear a actores y gente del teatro en paro. Pero esta gente, liderada por Orson Welles y una Hallie Flanagan en guerra contra los comités de Actividades Antiamericanas que creerían que su propio bebé podría ser un comunista, esta gente no se calla: preparan una representación de un musical revolucionario, subversivo y pro-sindicatos, una obra que además no es necesariamente comunista. Como en Pena de muerte, la ambigüedad es la que da la fuerza a las preguntas. El gobierno hace un recorte masivo en el plan y se pospone indefinidamente la obra, la excusa es económica pero todos sospechan (nunca se sabe con seguridad, otro mérito elíptico) que es una censura ideológica. Ellos dan miedo a sus mecenas, pero los mecenas pueden imponer el miedo que dan ellos y lo hacen, mediante el uso de la fuerza, ¡nada menos que el ejército les impide entrar a su teatro! Por otro lado, Nelson Rockefeller encarga a Diego Rivera un mural para su sede principal, y este hace lo que le da la gana, con la ayuda de Frida Kahlo, y se atreve incluso a pintar a Lenin. Otras historias paralelas, como la de un Bill Murray ventrílocuo y anticomunista (impresionante y divertidísima la catártica escena en la que el muñeco canta por su cuenta La Internacional), insisten en los temas principales, potenciándolos a la vez que mostrando otras alternativas que formulan de forma distinta las preguntas del principio.

Los últimos 20 minutos pueden mirar a la cara a cualquier clásico americano sin apartar la mirada. En un largo clímax perfecto a todos los niveles (montaje, dirección, fotografía, interpretación, música, ideas mostradas de forma puramente cinematográfica), se representa el musical en otro teatro. Sólo puede interpretarlo su autor, con un piano, ya que los sindicatos -aquí hay palos para todos, sólo se salva el arte y el artista- no permiten a los actores que participen. Pero estos se van levantando de sus butacas y recitan y cantan sus papeles, momento que podría haber sido tan cursi como el de El club de los poetas muertos pero que, al contrario, aparece creíble, realista (¡sucedió!), comprometido y subversivo, terminando todos con el puño en alto y el edificio convertido en una gran fiesta que celebra la vida, el arte y la lucha política sin perder el tono de comedia. Algunos actores olvidan su parte; la protagonista de la obra es una Emily Watson vagabunda con una voz horripilante; pero se sabe que lo que allí sucede es verdadero arte, y no en vano la leyenda considera aquella representación como la mejor jamás vista en Estados Unidos. Tim Robbins capta la maravilla que emana del arte imperfecto, que combina el genio creador con la fragilidad humana. En cierto sentido, la propia película derrocha imperfección y podría entenderse como una meta-parábola de todo esto.

Los últimos planos combinan el apogeo del teatro con la acción paralela de unos obreros destruyendo el mural de Diego Rivera. Pero se dejan un trocito, que resulta ser uno de los símbolos más poderosos y brillantes que he podido ver nunca en una película, la esperanza que queda incluso en momentos y tiempos oscuros: una bacteria de sífilis, que representa el propio arte, el impulso artístico. En mi opinión el símbolo funciona, al menos, en tres niveles. El mito dice que la sífilis es una enfermedad del artista y del poeta (o del intelectual, como en Campo de concentración de Disch), que lleva a delirios en los que se alcanzan niveles creadores de visionario, imposibles de conseguir de otro modo. Por otro lado, es una enfermedad contagiosa, lo que quiere decir que pueden multiplicarse sus víctimas; como ocurre con el proyecto narrado del Teatro Federal, que incita a muchos, cada vez a más, a crear y presentar sus propias obras, y con bastante libertad. Y al mismo tiempo, en un tercer nivel, no hay que olvidar que la sífilis se contrae por medio del sexo. Y el sexo sería aquí un símbolo de libertad, de autenticidad y de humanidad. Es decir, y sin olvidar una base intelectual, trabajada y crítica (esto no es Romanticismo, no hay individuo sino comunión), la mejor y más pura forma de afrontar el arte, tanto desde la creación como desde la butaca.

4 Respuestas a “ABAJO EL TELÓN: El arte como sífilis

  1. Y lo guapa que está Emili Watson… (suspiro) me encantó esa peli, muy buena entrada Borja

  2. Un film estupendo que paso sin pena ni gloria. la historia de Bill Murray es de un patetismo emocinante y todo el film respira energía y entusiasmo. Aún así creo que su Ciudadano Bob Roberts sigue siendo mejor película.

  3. Ryoko: Pues sí, es una mujer que siempre me ha parecido de lo más carismática, con una presencia cinematográfica que parece blandita pero que te arrastra…

    Adrián: Recuerdo cuando la estrenaron en su día que tuvo un seguimiento pequeño, pero muy apasionado, por algunos. Hasta ayer no la había visto, y aun siendo tan reciente no es del todo fácil encontrarla… quizá a Tim Robbins le ha pasado lo que a los del Teatro Federal de la peli y desconfían de él! Porque desde entonces no ha vuelto a dirigir nada (creo que sólo un pequeño documental, no sé si falso, sobre una guerra, no sé si falsa). “Bob Roberts” es muy buena también, aunque quizá demasiado evidente, prefiero esta porque el dominio técnico es abrumador y por la ambigüedad. De “Pena de muerte” guardo muy buen recuerdo también, aunque la última vez que la vi fue hacia el 2000 y yo tendría 18 o 19 años…

  4. ¿Y como es posible que se me haya pasado esta película por alto ? No se debe perder de vista al Tim Robbins director…

    Imagino que ya habrá visto “Ciudadano Bob Roberts” una película totalmente profética en la evolución actual de la Derecha norteamericana…

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