Retrato de blog con joven al fondo

Tal joven lleva tal blog. Un día, presa de un ataque de humildad severa, descubre, aunque siempre lo sospechó, que es un auténtico ignorante y que no tiene ni puta idea. ¿Para qué escribir, entonces?, puede que se esté preguntando. Se retrotrae a sus inicios, no del todo lejanos (por lo que es menos doloroso volver a ellos), para recordar por qué empezó. Lo hizo porque pensaba que tenía algo que decir, que aportar. Algo nuevo, distinto, original, incluso interesante, si se ponía utópico. Algo que nadie más, sólo él, podía decir. Es que si no, ¿para qué?, pues si el mensaje no fuera único siempre habría otros quiénes que dirían ese qué con un mismo o similar cómo. El suyo era otro punto de vista, formado por infinidad de puntos de vista pero, precisamente por eso, por la magia combinatoria de la cultura, un poco diferente. Aunque, claro [en este momento el joven vuelve al presente], no deja de ser un simple estudiante. No es, al menos todavía, un Nobel ni un catedrático de extrarradio parisino. Se da cuenta de que, si bien el aprendizaje es constante a lo largo de una vida, sí que se puede alcanzar un punto en el que se esté familiarizado con lo fundamental, las bases de la cultura. Tener unos mínimos competentes en “los grandes temas”. Algo para lo que todavía le falta pero que aspira a conseguir en unos cuantos años. Le hacen pensar, por ejemplo, las experiencias que Emilio Lledó cuenta en la tele pública, sabio que considera que, a grandes rasgos, hubo un momento en el que se completó como persona y a partir de entonces todo ha sido perfeccionamiento y matización. El joven del blog ve con claridad que, como estudiante, y sobre todo como joven, sus creencias y opiniones se ven azotadas por fuertes y desequilibrantes tempestades cada poco tiempo, al conocer constantemente más textos básicos, más ideas clave para entender el mundo, la humanidad. No pretende hincharse a leer hasta cruzar una línea que le convierta en un ser estático y absoluto, sino conseguir manejar unos mínimos que le permitan otros mínimos de estabilidad, coherencia y seguridad. En la práctica, atormentado por el pensamiento de que todo lo que escribe es de la misma categoría que «todo lo sólido [que] se desvanece en el aire» con rapidez, toma la fulminante decisión de retirarse oficialmente de la escritura personal, activa e independiente por un tiempo indefinido. Toma de perspectiva, reflexión profunda sobre las verdaderas capacidades propias y sus límites y posibilidades, recalibración o creación de objetivos. Sobre todo, prórroga hasta que considere estar diplomado en Mínimos Culturales. Entonces, con mayor claridad, nunca claridad total, escribir con motivos y motivado. Si se muere antes, piensa [pues siempre pensó que moriría antes de los 30], ya ha dejado en todo caso un cierto legado.

Pero no puede dejar de sentarse y escribir, de intentar hacer pensar y transmitir ideas y conocimientos que considera interesantes, si no importantes o incluso fundamentales al más alto nivel. Por eso, como última decisión, reconstruye su blog como espacio de citas de otros autores, de personas mucho más completas como tales, mucho más sabias. Que tienen realmente algo que decir y tienen claro cómo hacerlo. El joven teme que se le identifique con los textos seleccionados; pero ya lo temía cuando se dedicaba a los textos propios. Y, aunque puede ser así, colocando en su boca palabras mejor y más sólidamente dichas, puede también no serlo. Siempre ha considerado que la máxima incitación a pensar viene más a menudo de aquello con lo que no se está de acuerdo, de ponerse en el lugar del otro. En todo caso, la misma selección de textos, como conjunto, puede resultar un collage no demasiado alejado de su propia y contradictoria visión del mundo, un collage único y personal; esto le vale como alivio, su identidad cultural y creativa todavía tiene un resquicio para expresarse. No deja de ser un proceso activo e individual el elegir lo que han dicho otros, y puede servir como sucedáneo hasta que considere que él mismo tiene suficiente entidad como para que su propia opinión tenga algún valor relevante y serio. En fin, se dice, que sea lo que tenga que ser. Se reserva para sí mismo el derecho a glosa en el campo de texto y, por supuesto, reserva para cualquier sabio o no sabio el derecho a debate en el submundo de los comentarios. Porque el verdadero aprendizaje, la auténtica reflexión e integración de los conocimientos, viene cuando se habla de tú a tú, ya sea sólo en el interior de la cabeza mientras se lee o respondiendo por escrito, a los autores. Sean otros o uno mismo.

Como siempre en El Ansia, hablamos de un caso hipotético y buena parte del parecido con la realidad es pura proyección.

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3 Respuestas a “Retrato de blog con joven al fondo

  1. Nuevamente gran post, no voy a contradecir nada porque creo que soy de esos, aunque ya no tan tan joven, que se retiran de vez en cuando (más de lo normal) unos cuántos pasos hacia atrás, para al poco tiempo dar medio hacia delante.
    Saludos

  2. “El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona” (querido) Hölderlin

  3. Pingback: Sucursal | El Ansia

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