Todo lo que tienes es lo que nunca puedes perder

Las grandes religiones no llegaron a ser tan poderosas porque fueran impuestas por propaganda o publicidad, sino por la sabiduría a escala humana que aún hoy siguen ofreciendo. Como en el siguiente cuento judío, que recuerdo en su esencia más o menos así:

Cuentan que tres hombres estaban un día en un cruce de caminos. No tenían nada, ni hogar, ni familia, solamente unos harapos. Empezaron a hablar. «Si pudierais pedir un deseo ahora mismo, ¿qué pediríais?», dijo uno. «No lo sé, tantas cosas…», respondió otro. «Yo lo tengo claro», contestó el tercero. «Si pudiera pedir un deseo, quisiera ser rey del reino más extenso y rico, tener un castillo de oro con joyas colgando de cada pared y almena, una camisa nueva y limpia, los mejores caballos del mundo cabalgados por los jinetes más hábiles, los soldados más fuertes y valerosos, la esposa más bella y los hijos más despiertos, que otro rey me declarara la guerra, perder la guerra, que el castillo fuera invadido y todos asesinados, conseguir escapar a pie». «Pero ¿qué clase de deseo es ese? ¿Qué habrías ganado con todo eso?», preguntó el primero. «Habría ganado una camisa nueva».

Moraleja: no busques el dinero ni el poder, porque siempre estarás expuesto a perderlos. Incluso en la Europa del siglo XXI sigue viva la amenaza de quedarse sin nada de un día para otro. Atesora sólo aquello que puedas llevar siempre contigo. Haz amigos, lee. Cosas así.

7 Respuestas a “Todo lo que tienes es lo que nunca puedes perder

  1. Me gusta esta reflexión, voy a llevarla conmigo todo el día! gracias

  2. Al memo de la camisa nueva se le olvida algo: todos los recuerdos que esas vivencias le habrían ofrecido…
    (jo, el problema de esos cuentos es que suelen tener un buen exceso de testosterona como diría la rectora de la universidad de Islandia)

  3. mola el cuento, pero las moralejas no son muy judias, si no habrian llegado al poder los rabinos!

  4. Isabella: De nada, me alegro de que te guste!

    Ryoko: Bueno, estas fábulas populares no son muy para pararse en matices ni tomarlas literalmente, van a una cosa y el resto no importa. Aquí se refiere a que los bienes materiales no sirven de nada porque se pueden perder, entiendo que la camisa sería una metáfora de todo lo que uno lleva consigo (incluidos todos los recuerdos que podría ganar). Y lo de la testosterona… bueno, hay que poner estas cosas en su contexto histórico!

    Nacho: Jajaja, tienen el poder espiritual y moralizante…

  5. “Somos lo que no nos podría arrebatar un naufragio” ¿Quién dijo eso? Desde que lo leí ha venido acompañándome. He presumido muchas veces de que si la vida me lo arrebatara todo, me iría bajo un puente… y sería el “bajounpuente” más bonito del mundo. Cuando me dicen mis amigos que mi casa es preciosa les contesto que era igual de feliz en el cuchitril de cuarenta metros en una casa de vecinos que tuve alquilado en los ochenta. Pero de pronto recuerdo a dos amigos a los que les ardió la casa y lo perdieron prácticamente todo. Lo que más lamentan es la pérdida de las” pruebas” de esos “recuerdos” de los que habla Ryoko. Cada cosa que poseemos son vestigios de experiencias vividas, anclas en este mar tempestuoso, sin los cuales nuestra identidad queda un tanto noqueada.
    La abuela de una amiga mía decía: “Lo que te metas por quí – y señalaba la boca- y por quí – y señalaba el chocho- es lo que te vas a llevar para Allá” !Qué bueno! Yo lo amplio: Lo que te metas por aquí -la boca-, por quí – los ojos-, por quí -la nariz -, por aquí – los oídos-, por aquí -el sexo-, es lo que te vas a llevar para Allá.

    Pero, es verdad, la verdadera satisfacción procede de lo que encierra ese pequeño cofre que es nuestro cerebro.

  6. Mi abuela también decía eso!
    Manuel, a eso me refería un poco: a que por lo menos a mi, se me tiene que recordar cada X tiempo quién soy o que he hecho.

    Borja, he entendido lo de los bienes materiales y la camisa pero joer, no me digas que no es un uso instrumental chungo de las personas… ¿o metemos a la mujer y a los hijos (los soldados, las amas de llave…) en bienes materiales? que incluso en la “Pandilla Salvaje” tienen sentimientos

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