WALKER: El mágico mundo del imperialismo estadounidense

(Walker, 1987, Alex Cox)

1. ¿Cómo ve los países a invadir el invasor estadounidense? William Walker, puritano de molde de mediados del siglo XIX, recibe el encargo de tomar Nicaragua. Se lo piden por motivos comerciales; él lo hace porque cree sincera y profundamente que es su misión, como ciudadano del pueblo elegido, extender la democracia a los pobres infelices subdesarrollados que viven oprimidos. Ni su propuesta de retomar la esclavitud, ni cosas como ponerse a devorar ritualmente las entrañas de un moribundo, reducen un ápice su integridad y su porte. Quien tiene razón, tiene razón. Y más aún si sabe que la tiene. Desde Europa se suele creer que las invasiones norteamericanas, sobre todo la de Irak, son por intereses económicos. Algo hay, claro, pero casi más fundamentales son las motivaciones ideológicas, entrampadas con una noción religiosa de destino y de lucha contra el mal. Desde esa superioridad política y moral que les da el haber sido tocados por Dios, los Estados Unidos imperialistas ven el resto del mundo como una serie de aldeas desperdigadas que necesitan su ayuda para salvarse y llegar al nivel de la humanidad digna. Una aldea como la que se ve en Walker. Ese mercenario de altísimos valores va acompañado de un ejército de un total de 58 personas («los Inmortales de Walker»), y con ellos toma sin mayor problema, o eso cree negando la realidad, el país. Ese grupo militar de borrachos y presidiarios conquista una Nicaragua que aparece como un abrevadero de Peckinpah, una nación habitada por unos 75 morenitos, la mitad de los cuales son morenitas despechugadas esperando ansiosas a que lleguen los gringos a sobarles el trasero. William Walker, por su parte, una vez convertido en presidente nacional de esa plaza arenosa, comienza a tomar tintes no sólo legendarios sino mitológicos y a elevarse más aún de la realidad en pro de su misión. Cree de verdad que ese agujero polvoriento es la tierra prometida, porque allí es donde su triunfo le está terminando de confirmar que está tocado por la Gracia. Nicaragua, o para el caso cualquier otro pueblucho, es la recompensa. La perspectiva de la película toma una escala que parece municipal para contar la historia de todo un país, pretendiendo que todo ese país está contenido en esas tres calles, reflejando apropiadamente la opereta que puede ser la guerra de invasión. Todo lo que se ve es una perfecta alegoría de la visión imperialista estadounidense del mundo inferior. Invadamos esos poblados de indios semianimales con nuestro Elegido. Nos necesitan. El hombre de Dios interioriza tanto los valores divinos que acaba transformado en el mismo Dios y la opereta cambia a tragedia o a un ridículo todavía mayor, si no todo a la vez.

2. Hay obras cuya conclusión obliga a repensar todo lo que la ha precedido, dándole un sentido mucho más complejo. Walker tiene uno de los finales más inteligentes y desarmantes de la historia del cine, poca sorpresa viniendo del glorioso concluyente Alex Cox. Una novelita del pasado, inspirada en hechos reales, se materializa de golpe como una realidad actual. La extravagante alegoría psicotrópica y antiimperialista muta, in your face, en algo que está ocurriendo hoy y que ocurrirá mañana. De marciano western político a brutal denuncia. Prueba palpable e incontestable de que la crítica social más salvaje y eficaz no tiene por qué ir de la mano con la seriedad ni el rigor. La lucidez de la verdad va más allá del tono que adopte el discurso. La integración total del pasado en el presente, la realidad indudable de esta relación, se apropia de la pantalla que acaba de pasar y de la que estamos viendo. La traspasa y la ficción llega al sofá en forma de auténtico y combativo noticiero.

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7 Respuestas a “WALKER: El mágico mundo del imperialismo estadounidense

  1. Una de mis pelis favoritas! Me encanta el contraste entre la voz en off y el relato oficial, y la imgen y el relato de lo que realmente ocurre…

  2. “La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera”. Smedley Butler, War Is a Racket

    “El pájaro cree que es bueno para el pez darle un paseito por el aire”. Rabindranath Tagore

    Malalai Joya: El objetivo de la guerra no era implantar la democracia
    http://www.voltairenet.org/article164901.html

    La madeja de la estrategia
    http://www.voltairenet.org/article123178.html

    Yo creo que no hay santidad sin recompensa.

  3. He de reconocer que he linkado desde mi blog al ver lo de Walker y me estaba frotando las manos porque pensaba que se refería a Walker Texas Ranger pero ya veo que no…. XD

    Walker es un peliculón y su final fue una de las cosas que más me impactaron cuando era un chaval. De hecho es una película que debo revisitar ya…

    Si les gusta esta linea de cine crossover histórico, les recomiendo Eduardo II de Jarman:

    http://jclarkmedia.com/jarman/jarman09edward.html

  4. Creo que las intenciones exceden por mucho el talento de Cox (un tío la mar de curioso, por otra parte, muy recomendable su no menos extravagante Repo Man) y el invento no termina de cuajar en su múltiples niveles. Así y todo una de las mayores rarezas del mundo conocido, reivindicable tanto por su lucidez encabronada como por ese crarcter de fracaso anunciado a gritos capaz de provoca adesiones irracionales.

  5. :O ! La quiero ver. No sabía que existía.

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