El chico que se borró del Facebook

nos ha dado una serie de razones por las que lo ha hecho.  Adjuntamos algunos extractos de las declaraciones que ha hecho en el artículo que le ha dedicado al asunto en su blog, para intentar desvirtuar lo menos posible lo que quería decir.

1. Absorbía todo su tiempo libre dentro y fuera del ordenador. «Tenía un iconito en la barra de marcadores del Firefox, entonces entrar al Facebook era tan sencillo como mover el cursor y darle un botón. Lo hacía compulsivamente, cada cinco minutos si estaba haciendo otras cosas y cada dos minutos si estaba en el navegador. ¿Leer? Para qué, si ya leo los estados de mis amigos. ¿Ver películas? Hombre, con la lista de enlaces que tengo guardados para ir viendo poco a poco, no me seas antiguo. ¿Salir a pasear? Nahhh, los juegos sucedáneos de granjas son más cómodos. ¿Cómo que quedar esta tarde para hablar de cómo quedamos para el fin de semana? No, hombre, ahora mando un privado a todos y más fácil, y si cuesta quedar porque no existe el botón de concluir la conversación, pues más tiempo de vidilla tenemos».

2. Le fastidiaba el despertar mañanero. «Tengo un iPod Touch y allí podía consultar el Facebook. Duermo con música, por lo que al despertarme siempre lo tengo a mi lado. Comenzaba el día con ansiedad, no queriendo mirarlo pero sintiéndome obligado a ello. Después de una dura lucha interna que ya me dejaba tocado y nervioso para todo el día, lo primero que hacía, casi sin esperar a deslegañarme, era mirar el Facebook. Y mirarlo mal, además, porque la aplicación siempre daba problemas. Y, por supuesto, en cuanto encendía el portátil tenía que volver a mirarlo todo otra vez porque o no me acordaba o quería comentar algo y en el iPod me había dado pereza hacerlo».

3. Es algo absurdo y cretino. «De verdad, ¿para qué sirve? Echo la vista atrás de este año de adicción, que ha sido cada vez mayor y más intensa, y no me ha aportado nada. Cuatro risas con algún comentario bueno que he leído, siete haztefans con chistes metafilosóficos desopilantes, dos o tres personas nuevas interesantes y mucho estrés obligacional. ¿No perder el contacto? Si no quieres perderlo, tienes el e-mail o el Messenger. O, si nos ponemos serios, la vida real. El Facebook es el nuevo nihilismo».

4. La impersonalidad incluso con las personas. «Es una red social, vale. Está en su nombre: social. No es personal, no es individual. Ni siquiera es humana. Tiene la capacidad de convertir cualquier cosa en un grito al vacío. Además es un grito sin eco, porque las 300 personas que tienes como amigos quitan todo el aire que permitiría que sonara. O incluso que permitiría que ese grito saliera de ti, y no que lo hiciera el Facebook por su cuenta después de tu ínfima acción de publicar algo. Sí, dos o tres le darán al “Me gusta” y, con suerte, otros dos o tres comentarán una breve frase o un “jajajaja”. ¿Y qué? Aunque los 300 amigos comentaran, ¿de qué serviría eso? De nada. No hay más que comparar la pequeña alegría que da mandar un enlace o una foto por el Messenger a alguien en concreto con la nada absoluta que supone que te hayan dado un “Me gusta”. Podría haberle dado un ordenador, podría incluso haberte comentado el servidor del Facebook a base de pitiditos transcritos, y el resultado habría sido el mismo».

5. Es un ambiente irrespirable. «¡300 personas metidas en una pantallita! ¿Estamos locos? Es como entrar en el pub de moda en hora punta, sólo que más o menos conoces a todo el mundo y más o menos tienes que pararte a saludar y decir dos banalidades a cada uno de ellos. Te conviertes en un relaciones públicas sin sueldo y sin objeto ni objetivo».

6. No se liga nada. «Recuerdo los tiempos del Fotolog, o incluso del MySpace. Allí se conocía mucha gente nueva e, inevitablemente, chicas. Y alguna vez algo pasaba, claro. Era inevitable, ya digo. El Facebook es sólo para personas que ya conoces, no sólo es complicadísimo encontrar personas nuevas sino que se mecaniza y se vacía la relación que tenías con las anteriores. Si añades como amiga al Facebook a una chica que acabas de conocer en el mundo real y te gusta, ten por seguro que es la muerte de cualquier futuro sexual o amoroso que pudiérais haber tenido».

7. Borrarse da un tema de conversación para el mundo exterior. «Todo el mundo habla de Facebook por la calle, en el autobús, en la universidad, en los institutos. O del Tuenti, que para el caso lo mismo es. Al estar fuera de la red social, no entiendes más de la mitad de lo que tus amigos hablan. Puedes preguntar y, si esos amigos todavía conservan cierto sentido de la realidad externa, estarán encantados de explicarte los últimos cotilleos de los que se han enterado por allí. Hacer esto supone también un proselitismo discreto, porque los llevas a tu terreno sin que se den cuenta: el mundo real. Además, nadie da crédito al hecho de que te hayas borrado y de pronto todo el mundo te pregunta si te ve por la calle, te manda mails, te llama diciendo ¿estás bien? ¿Te ha pasado algo? Puedes contar conmigo».

8. Los efectos psicológicos son desastrosos. «El Facebook puede generar no sólo adicción sino compulsión. Si uno no controla, en pocas semanas estará totalmente absorbido por la red social. Pensará la vida exclusivamente en términos de Facebook: me hago fan de esto, no sé si con esta chica tendría que poner ya que estoy en una relación y qué tipo de relación, hazme esta foto y luego etiquetamos al señor de atrás con una frase graciosa, qué vídeo será el apropiado para hoy y a quién le gustará y a quién no, tengo ganas de llegar a casa ya ya ya ya para comentar en todas las nuevas fotos que han subido quiero llegar ya ya ya vamos autobusero dale gas ya ya ya ya ya. Al principio todo esto es divertido, incluso muy divertido. La novedad, una nueva forma de ver el mundo. Y encima compartida, esto es la monda. Pero después se convierte en una obligación, y una bastante desagradable. Cuando antes corrías a ver qué te habían puesto o qué podías poner, ahora luchas por no ir pero no lo puedes evitar. Cambia la forma de percibir la realidad, todo se vuelve superficial, inmediato… y urgentemente obligatorio. Sigues corriendo para ir a hacerlo, corriendo en la esclavitud o en la eterna cinta mecánica para mejorar tus glúteos y tus gemelos pero empeorándolos».

9. El capítulo de South Park mostró las verdades y nos hizo empatizar con ellas. «Hace dos semanas hicieron un episodio dedicado al Facebook, “You have zero friends”. Y mostraba su miseria de forma tan clara que daba mucho, mucho miedo. Por primera vez, me reconocí no en los niños que representan el sentido común, sino en los idiotas ridiculizados. No lo contaré, porque hay que verlo directamente, para que funcione como una terapia de choque. Pónganlo en las universidades, profesores. Si es que no se conforman con haberlo compartido por el Facebook».

10. Es un invento de la CIA para monitorizarnos. «Uno lee aquí y allá que el Facebook está controlado por la CIA, que es el Gran Hermano, que toda tu vida se convierte en datos para mandarte la publicidad adecuada. Y teniendo en cuenta que toda tu vida llega a estar en Facebook, es algo que da que pensar. La privacidad en realidad no es algo tan importante, precisamente porque ellos mismos, los publicitarios, no le dan importancia: no lo ven como algo humano, sino como simples variables a las que hay que ajustarse. Sin embargo, cuando empiezas a tener miedo de ir a Estados Unidos, por si en el aeropuerto les da por hacerte una inspección de orificios porque un amigo tuyo se hizo fan del Partido Comunista, o porque deseaste en tu estado la muerte del capital, o porque hiciste apología del terrorismo cultural compartiendo un vídeo de Banksy… cuando piensas que eso puede influir en cómo te recibirá ese país si te apetece ir de turista o a formarte académicamente, entonces conviene darle alguna que otra pensada. ¿A quién le interesa más lo que dices en el Facebook, a tus amigos o a Jack Bauer?».

El chico que se borró del Facebook da vueltas y más vueltas sobre lo mismo. Un diagnóstico rápido es el del estrés postraumático: después de un año comunicándose por internet a base del equivalente a los gruñidos, no puede controlarse y escribe y escribe, se repite, aumentan sutil y progresivamente los delirios paranoide-conspiratorios, propone quemar sostenes y routers, sugiere boicots a Estados Unidos, considera llevar a la práctica la idea del magnicidio disparando a los creadores del Facebook o reventando su sede central, incluso llega a hacer una apología del Tuenti (de la que se arrepiente dolorosamente en el párrafo siguiente) por considerarlo la versión buena del Facebook, el paladín de Dios que ha de luchar contra el enviado de Satán. La lectura es engorrosa y quizá más interesante para un psicólogo que para un analista cultural, pero rescatemos para terminar otro pequeño extracto: «Al mismo tiempo que yo se lo ha borrado una amiga. Hablando por el Messenger estamos compartiendo un momento epifánico, el sentimiento de ver la luz al final de un túnel que no sólo estaba cerrado sino en el que nos gustaba vivir como ratas. Si se me permite citarla (y saludarla, ¿puedo?: ¡hola, Rosa!): “Me siento como si hubiera salido de Matrix“, me dice. Y no puedo sino darle la razón. Me duele la cabeza porque me han quitado los cables, me duele la libertad, pero ahora la tengo y puedo volver a ser humano. Puedo volver a utilizar internet». Pero algo bueno tendría, ¿no? «Tiene muchas cosas buenas. Pero hay que callarlas, porque esto es una guerra y al enemigo no hay que darle ni una gota de agua ni un momento de respiro».

25 Respuestas a “El chico que se borró del Facebook

  1. La primera imagen sale en el diccionario al lado de la definición de “chantaje emocional”.

  2. Jajajajajaja, por una parte si has sido capaz de sacarle tanta punta al facebook es que el problema lo tienes tú no él, sin querer ofender. Me refiero a que el resto de gente no estamos tan obsesivos con su uso. No comentamos 71283691236 fotos ni todo eso que mencionas, no sé. Igual el problema no es el facebook y ahora te vuelves obsesivo-compulsivo con otra cosa. Ya sabes, eso de taparse los ojos ante el problema no significa resolverlo.
    Y aparte que si te borras del facebook, quítate también del vicio del messenger y demás derivados de redes sociales.
    PD. Por cierto, justo ayer me hice también el email “serio” y luego me encontré con que tú también… jajaja Qué viejos somos !

  3. Por un lado no es un juego que todos tus datos los tiene GOOGLE y hace de ellos lo que quiera…

    Por otro lado cualquier persona con personalidad compulsiva cae en adicciones, ya sea tabaco, alcohol o FB

    Ademas hay que recordar que detras de cada adicto hay siempre una madre manipuladora, que lo cuida , lo mantienen e incrementa su vicio.

  4. Silvya, el vicio del messenger no sólo no me lo voy a quitar sino que lo pienso recuperar. ¿Que es un quitatiempo también? Pues claro, pero es otra cosa diferente. Ahí hay conversación y hay relación humana (al menos en mi experiencia), en el Facebook no hay nada, como mucho chascarrillos. Y lo que hay, hay tanto que pierde el poco sentido que pudiera tener. Y no digo que el problema no sea mío, claro que en parte lo es (y por eso he cortado por lo sano y por eso digo lo del psicólogo :P). Pero no hay más que darse una vuelta por internet o ver ese capítulo de South Park, o afinar el oído por la calle o en el bus, para darse cuenta de que hay mucha gente así. He exagerado un poco, claro, por motivos dramáticos, licencias poéticas, que tampoco hay que tomarse en serio todo esto xD, pero en el fondo creo que no hay que frivolizar del todo tampoco.

  5. “acabada”, no te falta razón, pero es verdad que muchísima gente ha caído en la adicción del Facebook (o el Tuenti, vaya). No hay más que ver la de expresiones culturales que se refieren a esto (series, artículos, la constante referencia de mucha gente a esto…), creo que es algo que, al menos a este nivel, no había pasado en internet. MySpace fue un aviso pero lo gordo es ahora.

  6. Por cierto, veo que han mandado el texto a Menéame (gracias, exatrax ;D) y está viniendo mucha gente de allí. Aviso a los que entren aquí por primera vez que NO HAY QUE TOMARLO LITERALMENTE. Es más o menos obvio, pero en este blog se suele mezclar la ficción con la realidad, para intentar entender mejor esta última. La reflexión se mezcla a lo bruto con la licencia poética.

  7. me ha gustado el post por varios motivos:
    – me siento plenamente identificada. Fantaseo a menudo con la idea del borrarme del facebook con la gravedad con la que aquellos consideraron salirse de matrix.
    – está explicado sin vergüenza ese “enganche” demoníaco que provoca la página de los cojones.
    – me he reído mucho y es totalmente lícito.

    A ti, que has dado el primer paso para curarte, enhorabuena. Y ahora hazte adicto a http://melotragotodo.wordpress.com

    Salud!!

  8. Me gusta el post, no creo que exageres aun usando “licencias poéticas o dramáticas”. Un apunte: borrarse del facebook no es del todo literal, creo que la cuenta no desaparece, aqueda “guardada” en los cajones de esa empresa. Yo me di de baja haca un año y medio año después aún estaba la cuenta, bibita y coleando, bastaba con volver a activarla, creo que son cuentas “inmortales” hasta que a “ellos” les de la gana cambiar eso. La activé para probar, algioen me dijo que no se borraba las cuentas y mis ojos no daban crédito. Inmediatamente borré todas las fotos con cierta calidad, para evitar que facebook las use a su antojo (otra de sus cláusulas divinas), aunque nada nos garantiza que no sigan en una base central de datos. En fin, me parece todo muy triste, muchas veces accedemos a las cosas porque sí, sin reflexionar debidamente, nos tomamos a coña casi todo.
    Saludos

  9. Perdón por las faltas de ortografía, hoy me levanté con los ojos nublados y los dedos enfundados en un guante de clavos.

  10. “melotragotodo” (¿Kang o Kodos?), yo también llevaba una temporadita fantaseando con la idea de borrarme y, al final, me he animado y… ¡no ha pasado nada! Al menos de momento.

    David, precisamente es lo que pretendo, acercarme aún más a la realidad aunque sea “falseándola” o exagerándola (que tienes razón: no tanto). Se suele decir que la poesía tiene como objetivo desvelar la realidad con sus propios métodos; bueno, yo ni mucho menos soy poeta, pero digamos que me siento identificado con esas intenciones. Y es verdad lo de que no se borra, por eso pongo la última imagen, a modo de epílogo. Creo que existe una opción para borrarla del todo, pero hay que buscarla… (y no te preocupes por las faltas ;D)

  11. Creo que el único método de borrarla del todo es eliminando una a una todas tus fotos, notas, amigos etc… Eso para el acceso al público (tus amigos pueden seguir accediendo a tu cuenta “zombie”), pero ellos tienen derecho (según las condiciones de alta) de guardarse lo que les apetezca.

    Aunque para violación de privacidad, Gmail se lleva la palma. Tienen derecho a leer tus correos con el fin (único en teoría) de insertar publicidad personalizada en tu cuenta.

    En fin, que todo lo que pongas en Internet dista mucho de ser confidencial. La solución: no exponerse más de la cuenta.

  12. El resto no sé, pero lo de que convierte en un grito al vacío cualquier cosa que digas ahí es el motivo principal por el que no apoyo ninguna causa más en FB.

  13. David (Intramuros): También estaba por ahí la Suicide Machine, pero la han bloqueado. En todo caso, personalmente considero lo de la privacidad algo secundario, y creo que lo realmente importante es el que son cosas que te obligan a perder un montón de tiempo en NADA. Como digo por ahí arriba, también se puede perder mucho tiempo, por ejemplo, en el Messenger o similar, pero es otra cosa.

    Small Blue Thing: Lo del grito al vacío de por sí es triste, porque es tirar el tiempo en NADA, pero encima es que ni siquiera se puede gritar!

  14. Mi adicción a fbk es llevadera aún, pero cuando decida que es demasiado para mi, volvere a este post para llenarme de justificaciones…

  15. Me ha encantado tu post, y estoy de acuerdo contigo.Desde que están estas paginas ya nos hemos olvidado de cosas como la llamada de telefono felicitando un cumpleaños o que alguien se haya acordado de otro alguien y ahora se a quedado en un mensaje en tuenti/facebook que me resulta muy frio. o las cartas via correo, la ilusion que (por lo menos yo) me daba cuando recibia alguna carta de algun amigo.y otra cosa que tb me hace gracia es que a quien no tiene facebook le tachamos de raro, le miramos raro y le decimos la tipica frase: “Como no puedes tener facebook si lo tenemos todo el mundo…”

    a mi me gusta facebook pero creo que sin el tb podemos estar bien (o mejor)

  16. lo que escribiste alimenta las razones de mis prejuicios

    siempre odié a faecesbook, nunca tuve cuenta allí

    saludos

  17. “Facebook” entraña peligros, pero bien llevado ( yo lo abro un par de veces a la semana),no está mal. Gracias a ello he recuperado el contacto con antiguos amigos que viven en otros países. Lo extraño es que gente que vive en la misma ciudad y a una distancia razonable se comunique a través del “Messenger” o de “Facebook”. No sabía que Gmail leyera mis e-mails. Me dejas de piedra. Ver para creer.

  18. Isabella: Yo superé el punto de no retorno hace más o menos un mes, ya no podía más y he cerrado el chiringuito y no ha pasada nada.

    Fran: Muchas gracias! A lo mejor me pongo pesado con lo del Messenger, pero es que las redes sociales, su grito constante de “hazme caso hazme caso” una vez has entrado un poco, han hecho humano al Messenger, por ejemplo. No ya la carta o la llamada o la conversación en persona, sino que hablar por el Messenger se convierte, por comparación, en algo deseable, íntimo y personal.

    maniachic: Yo entré en Facebook hace unos tres años, aunque no fue hasta hace uno más o menos que me dio la enganchona. Y cuando me lo hice todavía no se podían tener prejuicios. Dicho lo cual no me arrepiento de haberlo tenido, es más, me alegro, porque he vivido y comprendido a fondo una de las cosas más importantes del mundo occidental actual. No hay que quitarle importancia aunque parezca un simple e inofensivo matatiempo.

    zambullida: El problema es que, como digo, a poco que te metas (y seas usuario diario de internet) entras en una dinámica que te atrapa. El capítulo de South Park lo muestra muy bien, la presión primero social (exterior) y luego de la propia red social (interior), sin que la exterior desaparezca. No me pongo trágico (aún puedo usar el humor para reflexionar sobre el Facebook) ni digo que sea una droga, peeeeero no es inofensivo. Espero sinceramente que sea una moda y que la gente recupere su vida poco a poco… sirva yo de mártir…

  19. Anoche vi el capitulo de South Park, me ha encantado sobre todo xq dice toda la verdad xD. si es q tienes razon, las redes sociales son todos menos sociales.

  20. lo primero que he pensado es; esto lo tengo que colgar al facebook …… :-)

  21. Clarita Libertad

  22. Jajajaja, yo es que soy muy guay! Por eso me voy a Barcelona el próximo curso, ya sabes… :P

  23. Pingback: Blackmirrored | El Ansia

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